miércoles, 11 de julio de 2012

MATORRAL, SALINAS DEL (SAN BARTOLOMÉ DE TIRAJANA)

Topónimo que aunque haga mención a un asentamiento poblacional de finales del siglo XX, al norte del barrio de Castillo del Romeral, su origen se corresponde con la historia salinera de toda esta parte de la costa grancanaria de la Punta de Tenefé.

La industria artesanal salinera se inició en la isla a los pocos años de su conquista y, concretamente en esta costa, las primeras salinas se construyeron en la zona conocida por La Tabaibita en Juncalillo en 1537, que son las situadas más al sur.
Piscinas naturales por salinas (Jumovies)
A finales del siglo XVIII y principios del XIX, los barcos pesqueros partiendo del Puerto de Las Isletas en la Ciudad con destino al caladero africano, desde el Cabo Bojador al sur de El Aaiún hasta Cabo Blanco en la frontera entre Mauritania y el Sahara Español, en las villas de La Güera y el viejo Port Etienne y actual Nouadhibou, precisaban cargar la sal para la conservación de las capturas, y nada mejor en la navegación favorecida por los vientos Alisios que recalar en esta zona, de donde surgieron multitud de iniciativas de construcción de salinas, algunas de las cuales se realizaron y jalonaron este tramo de costa de norte a sur.
Cargando sal
Siguiendo esa orientación hacia el mediodía, primero se encontraban las Salinas del Matorral, que han dado nombre al pueblo, también llamadas de Boca Barranco, cerca de donde está actualmente la Central Térmica del barranco de Tirajana.
Por aquí estaban las Casillas y las Viejas
Eran las de Manuel Méndez, de las que quedan el cocedero y los tajos. Más abajo, donde ahora está la urbanización llamada Salinas de Matorral, se localizaban las de Chanito, ya desparecidas.

Después venían las de Barco Quebrado, donde en la actualidad hay una industria de piscifactoría que cultiva dorada y lubina, y de la que quedan los restos del antiguo almacén. 
La Casa de la Cultura a la izquierda (Google earth)
Siguiendo hacia el sur, están las de Castillo del Romeral desaparecidas prácticamente en su totalidad, integradas por las Casillas en la parte septentrional de las actuales piscinas naturales; después Las Viejas, enfrente de los restos de la fortaleza que dió nombre al pueblo; y las últimas, las del Jardín construidas en el siglo XX, donde hoy se sitúa la Casa de la Cultura.
La tranformación del paisaje urbano
Y más al sur, las de Casa de Enmedio, que se situaban encima del actual muelle; las de La Mejora donde hoy están la playa y el edificio de la Cofradía de Pescadores; y por último, las de La Caleta, que se situaban desde el sur de la Cofradía hasta lo que hoy se llama Balache de los Muertos, donde se situaba el desaparecido caserío de La Caleta.
Frente a la Cofradía (esculturahttpesculturasdegrancanaria-blogia-com)
De estas últimas quedan lo que fueron los tajos que se situaban más al sur. Por último, quedan las Salinas de Abajo, situadas en La Taibita ya comentadas al principio.

El topónimo de Balache de los Muertos según noticias obedece a que se encontraron huesos humanos atribuidos a los restos de los piratas que intentaron hacerse con el Castillo del Romeral.
El puerto (Google earth)

En escritura de 12 de mayo de 1695 Francisco Amoreto, antepasado del Condado de la Vega Grande, distingue entre salinas viejas y nuevas.

Dice que las viejas se componen de ciento ochenta tajos más treinta y siete tajos y un cocedero en la Charca de Maspalomas; y las nuevas, de ciento doce y otros cuarenta tajos que aún no producían sal y que sitúa en Aldea Blanca, las conocidas como de la Caleta.
Juncalillo - La Tabaibita

En el siglo XVIII, Francisco Amoreto tenía en producción estas salinas, que ocasionaban problemas al «vecindario», según queda acreditado en el pleito por las tierras adjudicadas el 4 de febrero de 1718, cuando los vecinos de Agüimes, cultivadores de dichas tierras se oponen no solo por la posesión que tenían desde hacía muchos años y los caudales gastados en ellas, sino también por el temor que tenían a Amoreto porque como «… persona, poderosa, y de caudales havia dado muchos sinsabores por lo inmediato de las salinas con mui malos términos y muchos atropellamientos, siendo hombre de poca prudencia, atropellos y codicioso…».
Vestigios de Las de Abajo (Fedac)

Buenos y sustanciosos ingresos debieron de proporcionar las salinas cuando en la agregación de bienes de Francisco Amoreto se establece que después de su muerte, las salinas de la costa de Aldea Blanca debían quedar bajo la administración de su mujer o mayordomos para pagar las deudas dejadas en su testamento, redención de censos o pagos anuales a los Propios y para:

«… fabricar una iglecia, junto a nuestras cassas que tenemos en la hacienda y mayorazgo de las salinas para nuestra habitazion, que sea el cañón de sessenta tercias de largo y treinta de ancho y su capilla mayor treinta de ancho y quarenta y dos de largo, a cuio fin tenemos prebenidos algunos materiales…».
Barcas cargadas de sal
Era tan importante el negocio de las salinas iniciado a finales del siglo XVIII que cuando se solicitaban otras tierras realengas distintas del Lentiscal y Doramas, la data solicitada obedece al deseo de llevar a cabo una actividad o proyecto determinado.

Así es como el Capitán de Infantería del Regimiento de Milicias de la Orotava José Benítez de Lugo solicitó doce fanegas para construir unas salinas en Barco Quebrado junto a las del Conde de la Vega Grande. Esta data fue concedida el 5 de marzo de 1795, y desconoce la fuente si la construcción de las salinas tuvo efecto, pues si en el plazo de cuatro años no se construían, se perdía el «beneficio» de la data. 

Pero con anterioridad se había concedido otra data de treinta fanegas en Maspalomas a Esteban Laguna, vecino de la Ciudad. La había pedido en el Lentiscal, pero le fue concedida en los «baldíos» del sur. Se conoce su existencia por una escritura de hipoteca a favor de unas casas dezmeras (pertenecientes al diezmo) del 9 de febrero de 1800.
Localización de las antiguas salinas (Espacios Naturales de Gran Canaria)

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