domingo, 29 de julio de 2012

PALMAR, EL (TEROR)

Actualización 8-abr-2016
Topónimo con el que se conoce el barrio situado al pie del Pico de Osorio, entre Los Castillos en los lomos de Riquiánez y Guanchía, debe su denominación a la presencia en la antigüedad de hermosos ejemplares de la palmera canaria (Phoenix canariensis), endemismo oriundo del Archipiélago.

El valle de El Palmar fue uno de los primeros lugares colonizados por los repobladores que se establecen en Teror tras la conquista de la isla, tal y como muestran las abundantes referencias documentales que se remontan al siglo XVI, posiblemente por la proximidad del poblado aborigen de Guanchía.

Las referencias documentales antiguas se refieren a las Huertas de El Palmar, topónimo que se conserva más al norte del actual asentamiento, y en su extensión actual ya abarca el lugar de La Peñita que en la antigüedad es mencionada como Peña Horadada por haberse excavado en ella un santuario.

Ermita de La Peña o La Peñita (Fotografía: Nacho González)
Las primeras noticias que se tienen son de 1530 cuando se le concede a Cristóbal de Vergara un asiento de colmenas en el lugar. Unos años después, el Capitán de Infantería, Conquistador y Regidor Perpetuo de la isla Álvaro Herrera Álvarez, en su testamento de 18 de mayo de 1538 dice tener setenta fanegas de «Tierras de pan llevar en los Granadillares de la Peña Horadada en el Palmar de Cerpa».

El lugar de El Palmar de Teror es el escenario en el siglo XVI que motiva un pleito por los asentamientos de colmenas. Es el pleito del hijo de Cristóbal de Vergara, García de Vergara, con el hijo de Alonso Muñoz, Gonçalo Hernandez Muñoz. El pleito no lo era por la propiedad de las tierras, que siempre estaban documentadas por los títulos que se expidieron por los repartimientos y los posteriores protocolos de los escribanos públicos cuando las mismas se vendían.

En esos tiempos la miel y la cera eran productos muy cotizados, llegándose a regular las medidas que habían de respetarse en las ventas «Otrosy que la dicha miel se venda por las medidas desta ciudad e la cera se pese por las pesas desta ciudad que sean buenas medidas e pesas afinadas por el almotacén e que de otra manera no se puedan vender so pena de perdido …».

Acueducto (Fedac)
La misma Ordenanzas de 1531, dado el interés por los asientos de colmenas, en un lugar determinado donde se supone es en esos tiempos era hábitat más apropiado en gran medida por la floración natural y la buena orientación en la exposición a los vientos dominantes, regulaba las distancias que entre los colmenares se debía respetar:

«Otrosy porque los dichos colmenares tengan buenos pastos e no se hagan daño los unos a los otros se provee e manda que de un colmenar a otro aya distancia de una legua de tres mil pasos e que dentro del dicho término no se pueda dar sitio de colmenar en perjuicio del que primero esto vyere ny nynguna persona pueda poner colmenar dentro del dicho término contra la voluntad del dueño del primer colmenar so pena de seyscientos maravedís e que sea obligado a mudar las colmenas dentro de ocho días después que fuere requerido por el señor del primer colmenar y esta hordenanza se entienda en los colmenares que de aquy adelante se quisiere fazer e poner» (MORALES PADRÓN, F.: Ordenanzas del Consejo de Gran Canaria. 1531, Sevilla, 1974).

Aunque los protagonistas del pleito eran sus hijos, los derechos que se preservaban eran los obtenidos por sus ancestros fallecidos: uno es Cristóbal de Vergara, probable judeo-converso natural de Sevilla, que llegó a ser regidor a inicios del s. XVI, y al otro lado a Alonso Muñoz que puede ser otro colonizador más, vecino de Gáldar, con buena posición dentro de la sociedad galdense. De ambos tenemos documentadas distinta información que hemos ordenado cronológicamente, y entre la que incluye el título por el que adquirieron la propiedad.

1-ene-1500 «En los siguientes años fueron regidores del consistorio Cristóbal Vivas, Juan de Narváez, Nicolás Rodríguez, yerno de Martín de Vera y uno de los que secundó el movimiento de las comunidades en Canarias; Cristóbal de Vergara, Pedro de Peñalosa, Juan de Escobedo, Antón de Serpa, Juan de Maluenda, Luis Cerón, Juan de Çiverio y Cristóbal de Serpa» (LOBO CABRERA, M. Y RIVERO SUAREZ, B.: “Los primeros pobladores de Las Palmas de Gran Canaria”, Anuario de Estudios Atlánticos, núm. 37, 1991).

Horno (Fedac)
12-ago-1519 «Venta. Antón Fernández de Santiago a Alonso Muñoz, veinticinco fanegadas en la Montaña de Anriquianes por veinte mil maravedises, 800 maravedises fanegada» (CAMACHO Y PÉREZ GALDÓS, G.: “Cultivos de cereales, viña y huerta en Gran Canaria. 1510-1537”, Anuario de Estudios Atlánticos, núm. 12, 1966).

12-ago-1522 «… ante el escribano Cristóbal de San Clemente. Cristóbal de Zerpa, regidor y vecino de la isla, vende a Cristóbal de Vergara, vecino de la isla, 30 fanegadas de sembradura de sequero, encima de las tierras de Juancho de Siverio, difunto, que lindan con tierras de Juan de Narváez, regidor, por la parte de arriba, y por abajo con tierras de la mujer y herederos de Francisco de Mercado, que ahora son de Pedro García, vecino de Armas, y un lomo, arriba, que va a dar a la mitad de la montaña redonda de Terore, y queda enmedio de las dichas tierras una cañada que todo su número es 40 fanegadas de tierra de sembradura.» (HERNÁNDEZ JIMÉNEZ, V.: “Aguas del barranco de Tenoya”, Anuario de Estudios Atlánticos, núm. 33, 1987).

9-oct-1525 «… Marcos de Jacomar vende a Cristóbal de Vergara treinta fanegadas cerca de los silos de Arucas, lindando con tierras que van a dar a la montaña de Teror y con el camino que une los dos lugares, sólo cobra a razón de seiscientos sesenta y seis maravedises, pero es que doce de aquellas fanegadas están todavía por desmontar.» (CAMACHO Y PÉREZ GALDÓS, G.: “Cultivos de cereales, viña y huerta en Gran Canaria. 1510-1537”, Anuario de Estudios Atlánticos, núm. 12, 1966).

Estanque (Fedac) 
«Cuando se llega a ciento sesenta y seis maravedises, ya son tierras montuosas de helechares o granadillares, como las sesenta fanegadas que Cristóbal de Vergara compró en el término de Teror» (IBIDEM).

24-oct-1526 En el poder otorgado a Francisco Xaymes, en la «… interesante nómina de conquistadores, pobladores y canarios aborígenes la debemos a la indignación y ofensa con que tomaron todos los vecinos de Gáldar la decisión del gobernador de la Isla y su justicia mayor, el noble caballero Martín Fernández Cerón, de crear una alcaldía real para la localidad de Guía, que hasta entonces se hallaba integrada en la de aquélla …» encontramos a Alonso Muñoz (BONNET SUÁREZ, S.F.: “La villa de Gáldar en 1526”, El Museo Canario, núm. 73-74, Enero-Diciembre 1960).

5-jun-1534 «…  ante el Escribano Cristóbal de San Clemente. Bartolomé de Mújica y García de Mújica, hijos de Michel de Mújica, difunto con licencia de su abuela Leonor de Tejera, venden a Cristóbal de Vergara, vecino de Gran Canaria, un pedazo de tierras de sequero de helechales, granadillas y montuosas que fueron dadas a su padre en vecindad y repartimiento en el que puede haber 50 fanegadas de sembradura; linda con tierras de Cristóbal de Vergara y la montaña de Teror; los terrenos que se venden y los de Vergara, constituyen la base del actual cortijo de Ossorio». (CAMACHO Y PÉREZ GALDÓS, G.: “Cultivos de cereales, viña y huerta en Gran Canaria. 1510-1537”, Anuario de Estudios Atlánticos, núm. 12, 1966).

Casa y pajero (Patrinet)
El pleito se sustancia ya fallecidos los padres, en una petición que se hace el 24 de septiembre de 1544, cuando Garçia de Vergara solicita al Cabildo General nuevo título, al no encontrarlo el escribano del cabildo Juan de Ariniz: «…. Cristobal de Bergara mi señor padre difunto que sea en gloria a tenido de mas tiempo de diez o doze asños a esta parte un asiento de colmenas en unas tierras suyas en el termino de Terore junto a las tierras que dizen del Palmar del qual por vuestra señoria al dicho tiempo le fu dado titulo e por virtud del lo a tenido e poseydo e agora lo tengo e poseo como su legitimo hijo …»(RONQUILLO, M. Y AZNAR VALLEJO, E.: Repartimientos de Gran Canaria, Las Palmas de GC, 1998).

De la otra parte, Gonçalo Hernandez Muñoz dice «… que a mi noticia es venido como por Garçia de Vergara cautelosamene a pedido titulo de un açiento de colmenas en unas tierras mias que son en el termino de Terore frontero de la Peña Horadada donde ansi mismo yo tengo çiertas colmenas a muchos años como dare nformacion dello, por tanto yo contradigo el dicho açiento que pido por las cauas dichas y por que están en las mismas casas de mi morada y abitacçion do ordinariamente rezido y dándoles titulo querra intentar que yo quite de allí las dichas mil colmenas a que no deva dar lugar vuestra señoria, la qual suplico de no den data alguna del dicho açiento de colmenas al dicho Garçia de Vergara …» (IBIDEM).

Siguiendo las prácticas y exigencias de la época para con los títulos de repartimientos, ambas partes presentan distintos testigos que hacen testimonio bajo juramento de lo que conocen, de los cuales resumimos aquello que resulta de interés para nuestra pequeña historia.

Casas Camino de La Peña (Google Earth) 
El labrador Tome Hernandez dijo que hacía unos 17 o 18 años que fue a sembrar junto con Alonso Naranjo, quien puso allí ciertas colmenas y que hacía 4 o 5 años Alonso Naranjo dio la mitad y vio que las mismas las poseía Cristobal de Vergara, que compró la otra mitad del asiento, y que conocía que fue heredado por Garçia de Vergara al fallecimiento de su padre.

Comparece también el labrador [Alonso] Naranjo quien dijo que puso las colmenas en unas cuevas que moraba que eran de Gonçalo Hernandez Muñoz o de su padre, que estuvieron dos años, y que Gonçalo Muñoz no quería tenerlas cerca, motivo por el que pidió el consentimiento de Cristobal de Vergara poniéndolas en sus tierras e hizo una “casilla” junto a las colmenas, y que le hizo otras a Cristobal de Vergara vendiéndolo parte de las suyas, conociendo que fallecido, el asiento de colmenas lo tenía Garçia de Vergara.

Otro testigo más es Françisco Franco, que decía que hacía 13 o 14 años vio allí cierta cantidad de colmenas que poseyeron Alonso Naranjo y Cristobal de Vergara y que oyó decir que cuando murió Cristobal de Vergara las poseyó su hijo Garçia de Vergara. También acudió Juan Martin hijo de Antonio Afonso aperador del regidor Zuilo [Ramirez] manifestando que hacía 10 años vio que en las tierras de Bergara sic) había un colmenar de abejas que fue primero de Alonso Naranjo quien vendió parte a Cristobal de Vergara, y que después paso a su hijo Garçia de Velgara (sic) quien compro la parte del colmenar de Alonso Naranjo, y que en todo este tiempo no ha conocido colmenas de Gonçalo Hernandez.

Casas Camino del Lomo (Google Earth)
El 26 de septiembre, Gonçalo Hernandez Muñoz suplica al Cabildo «… me hagan merçed de me dar titulo de un colmenar que esta en unas tierras mias que son en termino de Terore frontero de la Peña Horadada …», quien presenta como testigo a Rodrigo de la Fuente que decía que hacía un mes y medio, que pasando junto a las tierras de Gonçalo Hernandez vio asentadas ciertas colmenas en esas tierras y ue le habían dicho que dichas colmenas eran de Gonçalo Hernandez.

Se presenta también el labrado Françisco Navarro diciendo que las únicas colmenas que había visto eran las de Gonçalo Hernandez, testimonio parecido al realizado por […] de Serrano añadiendo que las había visto desde hacía dos años.

No falta entre tantos testimonios el de Pedro Vaez que se extiende mucho más en su juramento diciendo que había visto que Gonçalo Hernandez ciertas colmenas, que en este año le ayudó a castrar, pero que no se acuerda de cuánto tiempo las tiene allí, pero sí que detrás de estas colmenas había otro colmenar de Cristobal de Vergara, que ahora tenía su hijo Garçia de Vergara, y que se acuerda que al principio se pusieron colmenas en las tierras de Gonçalo Muñoz, padre de su padre por Alonso Naranjo y «… después las propias colmenas puso el dicho Alonso Naranjo de las dichas tierras de Gonçalo Hernandez Muñoz en tierras del dicho Cristobal de Vergara el qual a oydo dezier que las vendio a los dichos Cristobal e Garçia de Vergara…». Por último interviene el labrador portugués Domingos Perez quien dice que conoce que el colmenar de Gonçalo Hernandez lo tiene desde hace seis meses.

Garçia de Vergara compareció de nuevo para pedir al Cabildo que no le dieran título de asiento de colmenas a Gonçalo Hernandez porque no pueden haber dos colmenares juntos, y trató de aclarar que lo que determinó el licenciado e inquisidor del obispado Luys de Padilla, en el pleito de su padre Cristobal de Vergara con los hijos de Alonso Muñoz «… es muy diferente de lo que agora se trata es sobre el colmenar y lo que entonces se determino fuese las escrituras …».

Campana de agua entre el millo (Patrinet)
La decisión final del Cabildo vistas todas la contradiciones fue en la práctica dejar todo como estaba antes de las demandas de ambas partes «… no a lugar de dar titulo a los unos ny a los otros del colmenar que piden e que cada uno posea las que tiene e aprovecha su colmenar …». En la práctica la decisión final de cual colmenar subsistiría se dejaba al control de las propias abejas y sus reinas, que podrían declarar la guerra entre sus zánganos o convivir en paz ambas comunidades, y ello siempre que la floración aportara polen suficiente para ambas.

Una década después de estas primeras manifestaciones de vecindad, el 10 de febrero de 1559 Ana García, viuda de maestre Juan, en su testamento declara que ha hecho a su costa una ermita bajo la advocación de la Virgen de Las Nieves en la Peña Horadada y nombra por patrona de la misma a su nieta María de Acusa. Posiblemente se trataba de la cueva anexa a la sacristía de La Peña, pues la mismas ya había sido "horadada" entre 1510 y 1520.

La parte trasera de la imagen está fragmentada, pero se desconoce si se realizó para desprenderla de un retablo y permitir su introducción en algún nicho de pequeño tamaño. No se nombra en los papeles a la Virgen hasta que en 1611 Diego Hernández el Mentado funda una misa «… por el día de Nuestra Señora de las Nieves sobre las tierras… donde dicen el Barranquillo Seco…».

La primera ermita que se construyó como edificación exenta para cobijo de la imagen se realizó por disposición testamentaria de Nicolás de Herrera-Leiva y Medrano, Abogado de los Reales Consejos y Fiscal de la Audiencia de Canarias, quien en 1666 ordenaba en su testamento que como estaba en una cueva se le hiciera una ermita.

Casa de alto y bajo (Patrinet)
Otras referencias toponímicas nos las dan el 26 de julio de 1680 el prestamista Capitán Juan Matos y su mujer María González, quienes al fundar su Mayorazgo dan referencias de la exposición de las tierras al sol según el lado del barranco del Pino en el que están, cuando al describirlas dicen de sus tierras «Finca de tierra labradía y erial de “secano” en la Umbría (Palmar); Finca de tierra labradía y erial de “secano” en las Huertas (Palmar); Trozo de tierra labradía de “secano”».

A finales del siglo XVII, los documentos siguen dando referencias de otros topónimos del lugar que nos aproximan al paisaje de la época;  en el testamento del Canónigo doctoral de la Catedral y Juez Subdelegado del Tribunal de la Sta. Cruzada Juan González Falcón que realiza el 27 de agosto de 1693, nos dice de trece fanegas en cercados y suertes: «Cercado labradío con “arrifes” denominada “Fuente de San Vicente” en el Palmar. Cercado frente al anterior denominado “Cueva Morena” en el Palmar. Suertes de tierra denominadas “Llanos de las Eras” en el Palmar».

Al igual que sucede con otros pagos y lugares del término, el caserío aparece citado en las Constituciones Sinodales del obispo Pedro Dávila y Cárdenas de 1737. Contaba en aquel entonces con un total de sesenta vecinos, aproximadamente unos trescientos estantes. La referencia que se hacía de vecinos se correspondía con el número de casas habitadas por familias bautizadas.

Casas de la Huerta (Google earth)
En la década de 1780, por la persistente necesidad de reparaciones de la antigua construcción de la ermita, los vecinos comenzaron a reunir madera de mayor calidad para proceder a fabricar un recinto mejor, demoliéndose la antigua ermita sobre 1787. La nueva fue fabricada "desde los cimientos" por el pueblo y con las donaciones del mayordomo Diego Ramírez.

Con posterioridad en el siglo XVIII se conocen documentalmente nuevos propietarios, sucesores o compradores, que en las descripciones de las tierras añaden muchos más topónimos de interés en el lugar.

Ya en el siglo XX, el 18 de marzo de 1943, se crea la parroquia que años más tarde determinaría la construcción de una nueva iglesia de mayor tamaño en un lugar con mayor espacio, manteniéndose en pie la antigua ermita en la encrucijada de los antiguos caminos.


Localización (Espacios Naturales de Gran Canaria)

sábado, 28 de julio de 2012

PAJONALES (ARTENARA, MOGAN, STA. LUCIA DE T. Y TEJEDA)

Actualización 01-feb-2016
Topónimo que localizamos en varios municipios, siendo el de mayor superficie el compartido por Mogán y Tejeda, conocidos por PINAR Y CORTIJO DE PAJONALES, un amplio territorio en la Cadena de Sándara del suroeste de la isla, en la que Pajonales, Inagua y Ojeda constituyen uno de los pinares naturales mejor conservados de la isla.

Flor de la pajonera (floradecanarias-com)
Pajonera (floradecanarias-com)
Recibió su nombre al igual que los restantes  por la presencia del endemismo canario conocido como "pajonera canaria"(Descurainia millefolia).

Dentro del género se diferencia por sus flores, que poseen sépalos de tres o cuatro milímetros, siendo la garra mucho más corta que los pétalos. Las hojas inferiores son pecioladas y normalmente tripinnatisectas.

Esta zona está constituida por materiales del antiguo edificio en escudo que ocupó esta parte de la isla, por lo que posee gran interés científico, geológico y geomorfológico además de conformar un paisaje de gran espectacularidad.

La gran masa forestal, unida al hecho de albergar varias cabeceras de barrancos importantes como del Mulato y de Mogán, le confiere un papel fundamental en la recarga hídrica subterránea y la conservación del suelo. En el territorio se localiza la pequeña Presa de Pajonales.


Vista de la presa (Manuel Arencibia)
La fauna y la flora se componen de varios endemismos amenazados, algunos de los cuales tienen aquí sus mejores poblaciones.

Para algunas especies de aves como el pinzón azul, estos pinares constituyen su refugio principal, donde se extreman los cuidados ante el peligro de los incendios como el que ocurriera en el año 2007 que se propagó con gran velocidad, que supuso la desaparición de la mitad de la población del pinzón según los especialistas por la desaparición de sus bebederos naturales.

Casa Forestal (grancanaria-com)
La actuación con la construcción de bebederos en el terreno y la capacidad de resistencia del pino canario ha permitido que cinco años después el lugar ya ha recuperado buena parte de su esplendor natural.
El pinzón azul de Gran Canaria (Fringilla teydea polatzeki), considerado como una especie en peligro crítico, es endémico de Canarias y se encuentra restringido a dos masas boscosas de pinar, una de las cuales, con una superficie de unas 3700 hectáreas, alberga más del noventa y cinco por ciento de su población global, la cual no supera los doscientos cincuenta ejemplares.
El pinzón azul (gobiernodecanarias-org)
La destrucción del hábitat y la colecta de ejemplares fueron las causas que han llevado a este taxón a su situación de amenaza. Actualmente, los altos riesgos de extinción vienen dados por el reducido tamaño poblacional y su extremada localización según la ficha técnica consultada.
La subespecie grancanaria es conocida desde su descubrimiento en 1905 solo en un habitat de la isla, en los pinares de Inagua, Ojeda y Pajonales. Es un pájaro de la familia de los fringílidos, nombre de una familia de aves principalmente granívoras que engloba unas ciento veintiocho especies, endémico de las Islas Canarias. Existe otra subespecie, elFringilla teydea teydea en Tenerife.
El pinzón azul en su habitat (Soraya)
Endemismo escaso y apreciado de la avifauna insular española, este precioso pajarillo, que puede alcanzar una longitud de 17 a 18 centímetros, tiene cabeza rotunda, con pico grande, fuerte y cónico, en la que destacan los ojos circulares, muy oscuros y brillantes. El cuerpo, esbelto, es ligero, bien formado, con alas de longitud mediana, perfectamente dotadas para el vuelo. Las patas son finas, con dedos largos terminados en uñas oscuras. La cola, relativamente larga y perfectamente dibujada, contrasta la elegante figura de este pinzón.

Casas-cuevas en el Cortijo de Pajonales (Manuel Arencibia)
El dimorfismo sexual, que define la diferencia de formas, coloración y tamaños entre machos y hembras de una misma especie, muy marcado en los adultos, permite distinguir los machos, con cabeza, cuello y dorso de plumaje azul plomizo, que se oscurece en alas y cola hasta el pardo negruzco, muy diferenciado.

El pecho y garganta, de tonos azulados, se difuminan con los tonos más pálidos y blancuzcos del vientre, los flancos y las infracoberteras caudales. Las hembras, de aire menos esbelto, ostentan un plumaje pardo oliváceo, netamente diferente del de sus compañeros.


Vista (Gevic Natura y Cultura)
El topónimo ya aparece en documentos del siglo XVIII, en el testamento de 20 de agosto de 1763 del clérigo, presbítero y prebendado de la Catedral  Lucas Bethencourt Cabrera y su hermano Rafael, Hacedor de las Rentas Decimales de Tenerife, Doctor en Sagrados Cánones y Abogado de los Reales Consejos de Su Majestad, quienes dicen ser los propietarios del «Cortijo en Pajonales con la mitad de trescientas ovejas y carneros padres». 
Localización en Mogán y Tejeda (Espacios Naturales de Gran Canaria)
En Artenara el topónimo lo localizamos en la depresión donde se inicia la Caldera de Tejeda, al suroeste del pueblo, formando parte de la rampa norte de la mayor caldera de la isla.


Panorámica de Pajonales en Artenara (Google Earth)

Localización en Artenara (Espacios Naturales de Gran Canaria)
Y en Santa Lucía de Tirajana localizamos dos topónimos, uno de ellos con la denominación de Alto de Pajonales, ambos al naciente de Taidía y al norte de Madrid Alto, en la parte más septentrional del municipio. Es un territorio con grandes cadenas de piedra seca, de pequeña altura por la suave pendiente del suelo, así como majanos debidos a la acumulación de piedras en los perímetros por el despedregado para su cultivo en tiempos pasados.


Panorámica de Pajonales en Sta. Lucía (Fedac) 

Localización en Sta. Lucía de Tirajana (Espacios Naturales de Gran Canaria)


PAGADOR, EL (MOYA)

Topónimo con el que se conoce un pequeño caserío situado en la moyense costa de Lairaga, próximo a El Roque, constituye un enclave de gran atractivo. Sus terrazas de plataneras, hoy abandonadas y bastante escasas, el caserío y la cercanía al mar confieren al paisaje una singular belleza.

Hay vestigios arqueológicos del pasado prehispánico, conociéndose de la existencia en el lugar de una necrópolis aborigen, actualmente cubierta de tierra, así como cuevas aborígenes que fueron reutilizadas hasta hace unos años como viviendas.
Vista de El Pagador con El Roque al fondo (siestasuites-es)
El origen del topónimo está en la figura de "el pagador" o administrador de las grandes fincas que a lo largo de los siglos allí estuvieron, los últimos fueron las plataneras, al que llamaban los trabajadores "El Pagador" pues era quien pagaba los jornales de aquellas peonadas que hicieron el meritorio esfuerzo de construir los muros de piedra seca "sin argamasa" para la construcción de las múltiples "cadenas" o "terrazas" donde se cultivaba la platanera. Siempre conocieron de sus propietarios, pero generalmente por allí nunca les vieron, y quien ejercía las atribuciones de "patrón" no era otro que "el pagador".

Los mayores del lugar recuerdan que cuando terminaba la jornada era una enorme multitud de personas la que abandonaba sus faenas para dirigirse a sus casas lejanas.

Hay que pensar que esta notoriedad del "pagador" era debida a su figura y función, con notable importancia en la explotación agrícola, máxime cuando la propiedad de todo el contorno en los primeros tiempos era del Capitán Francisco Manrique Amoreto y otros familiares que realizaron agregaciones a su Patronato, antepasados del Conde de la Vega Grande, que fueron pasando de una generación a otra. En 1635 los mayordomos de dicha hacienda eran el matrimonio formado por Manuel González y Lucía Francisca, quienes debieron tener su vivienda en el cruce de camino del Norte con el camino de Moya, aproximadamente el centro geomético de la gran propiedad. 
Cadenas (Fedac)
El Sargento Mayor Salvador Cayetano Manrique Osorio, descendiente del capitán, incluye en su testamento de 27 de noviembre de 1740 una amplia relación de bienes vinculados correspondientes a este lugar y próximos, en la que se mencionan muchos topónimos de interés aql describir sus propiedades:

«Finca de tierra labradía y erial con arbustos y árboles y 4 días con sus noches de agua con toda la gruesa del Heredamiento del Pagador y 1 día del Heredamiento del Cañón y Villeza, en el Cercado del Pagador, de 3 fanegas y dos celemines; Finca de tierra labradía y erial, bajo de riego, con frutales y arbustos denominada “Las Cadenas del Pagador” en la costa, de 3 fanegas y 4 celemines; Finca de erial con una pequeña parte de tierra labradía con frutales y cañas, bajo de riego pero sin agua, en el Barranco del Pagador, de 4 fanegas y 4 celemines;

Charca (Fedac)
Finca de tierra labradía y erial, bajo de riego pero sin agua, denominda “lomito del Barranco Salado” de 2 fanegas y 2 celemines; Finca de tierra labradía y erial con frutales, bajo de riego, denominada “Los Palmitos”, de 25 fanegadas; Finca de tierra labradía y erial con frutales denominada “Los Tableros”, de 1 fanegada y 2 celemines».

El barranco del Salado es llamado aguas arriba barranco de Las Monjas, que desagua junto a El Roque por el poniente. Puede que Los Palmitos sean las rampas del barranco del Salado situadas junto a la carretera de Pagador a Moya (GC-075), dado que aún existe un buen palmeral, o que se trate del lugar donde se ubica el caserío de Los Dragos.

Y Los Tableros, no son los que se conocen en la ribera de costa, sino los situados entre los cauces del barranco del Salado y el barranco de Los Dragos, que, aguas abajo es llamado barranco del Pagador.
Acequia (Fedac)
Los propietarios de estas tierras pleitearon en su día por la obtención de las aguas corrientes del barranco del Laurel, si bien el lugar tradicionalmente ha tenido un "hilo" de agua de las escorrentías del subsuelo de Moya hacia la costa, formándose alguna que otra charca en el barranco del Salado que en el pasado fueron canalizadas hacia las zonas de cultivo.
 
Estas "terrazas" también llamadas "cadenas" identifican dentro del paisaje agrario las alineaciones de piedras obtenidas mediante el despiedre de los suelos, coloca el campesino transversalmente al sentido de la ladera para impedir o atenuar la erosión.

Por extensión, este término se aplica también a los muros de piedra seca levantados por los agricultores en las laderas de fuerte pendiente para crear parcelas  en escalera que ofrezcan superficies de superficies horizontales aptas para el cultivo. Esta segunda modalidad de gestión del sustrato agrícola recibe generalmente el nombre de "bancal" cuando no dispone de muros de piedra seca y es un terreno en plano inclinado que se va "abancalando" en franjas horizontales para su cultivo.

Localización (Espacios Naturales de Gran Canaria)

PADILLA (FIRGAS)

Topónimo con el que es conocido un pago en el antiguo Camino del Repartimiento que unía los pagos de Cambalud, Rosales, Padilla, La Caldera y La Cruz con el casco de Firgas, que estaba unido a La Goleta a través del viejo Camino del Norao.

El topónimo tiene su origen en la acequia que conducía el agua del heredamiento de la Madre de Padilla a las tierras cultivadas en la Costa de Lairaga. En la actualidad es la Heredad o Comunidad de Regantes de San Andrés y Padilla, incluyendo en su nombre el origen y el destino de las aguas.

Y la Madre de Padilla hemos de buscarlas en las medianías, y la mención del antropónimo lo encontramos en la data solicitada por Juan de Granada el 27 de septiembre de 1549 cuando dice:

«...que junto a unas tierras que se me dieron en el Repartimiento del Valleseco e tras Terore esta un pedaço de senbradura poco mas o menos que son e lyndan por la vanda de arriba con las calderetas e por el otro lado las tierras que me fueron dadas en Repartimiento e por otra partre tierras de Hernando de Padilla al Solapon e fasta dar con tierras de Domingo Albarez las quales yo queria aprovechar con las demas...» (RONQUILLO, M. Y AZNAR VALLEJO, E.: Repartimientos de Gran Canaria, Las Palmas de GC, 1998).
Decantadora (Patrinet)
El escribano público Hernando de Padilla no tenía en Valleseco solo tierras, pues en unión del también escribano Jerónimo Batista el 23 de agosto de 1540 había pedido al Cabildo la data de aguas cuando tuvieron noticias de ellas, sin dar muchas señas pues conocen que los regidores que han de autorizar la data y el propio escribano mayor Juan de Aríñez, intervienen en los negocios del agua, y por ello dicen:

«...  nosotros tenemos aviso de çierta agua en un barranco termino desta çibdad  la qual no pareçe al presente e querriamos probar a la descubrir e aprovechar porque de nadie es vista e aprovechada ...»



En el más antiguo reparto de aguas que se conserva de la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas, suscrito en el pago de el Trapiche en el año 1647, al relacionarse las dulas y mencionarse la séptima azada se incluye entre otras la siguiente: «Idem. Tiene el dicho Onorado Estacio, diez horas de agua de las Padillas».
Casa y alpendres (Fedac)

Prudentemente y en evitación de reclamaciones de los «herederos», en los repartos de agua, cuando se daba un cambio de titularidad en una dula, se indicaba el nombre del nuevo titular citando además el antiguo titular. No todos los documentos privados de compraventa se elevaban a públicos ante los «escribanos» o notarios, y, cuando se hacía, sucedía bastante tiempo después.

Las referidas «diez horas de agua» adquiridas por Onorado Estacio no  fueron adquirdas a unas supuestas hermanas Padillas, pues por alguna razón desconocido se pluralizó el nombre de la Madre de aguas que discurrían por  la Acequia Real desde el barranco de Las Madres hasta Firgas, y después de atravesar El Risco y Los Barranquillos llegaba hasta donde en 1690 se construyó el molino de El Repartimiento en Padilla, recorría el lomo junto al barranco de Rosales a cielo abierto.
Molino del Repartimiento (Fedac)

El mencionado Onorado Estacio es, posiblemente, hermano de Luis Estacio, Alguacil y Familiar del Santo Oficio de la Inquisición. En cuanto a la utilización del plural en «las Padillas», aunque en el siglo XIX ya era una madre corta en agua, pudiera ser que siglos atrás tuviera mayor caudal.

En cuanto al origen del nombre de la "madre de augas" se conoce la presencia del escribano de Indias Antón de Zerpa Padilla sobre 1614 compareciendo como padrino bautismal en Arucas, y de quien por sus posesiones de tierras próximas se origió el topónimo del caserío de San Antón, junto al barranco de Guadalupe de donde proceden las aguas hasta este lugar traídas por la acequia real.


Localización (Espacios Naturales de Gran Canaria)

viernes, 27 de julio de 2012

OVEJERO, CRUZ DEL (LAS PALMAS DE GC)

Topónimo con el que se conoce el lugar donde se ubica el cruce de las carretera de Arucas y de Teror, que tuvo su origen en la existencia de una cruz en recuerdo de un pastor que murió de forma violenta en dicho lugar, sin que se tengan más noticias sobre el suceso y la identidad del pastor, pues el hecho se transmitió oralmente de generación en generación.
Vista (Google earth)
Hay una antigua referencia a este lugar en las Ordenanzas del Consejo de 1531 donde se dice:

«Otrosí que ansimismo se señala por dehesa los lomos Tamaraçayte. de Tamaraçayte segund que está amojonado por mandado de la cibdad que es desde postrer lomo de la Cruz desde el cantón del dicho lomo junto al camino real e desde allí hasta el cabo del dicho lomo e de allí por el camino abaxo hasta el camino que dizen de Tamaraçayte y alderredor del dicho barranco hasta las casas del lugarejo de Tamaraçayte y de ay por el camino real arriba que viene hazia la cibdad la qual dicha dehesa se señala para todos los ganados ecebto cabras ni ovejas e puercos que no an de entrar en la dicha dehesa e porque junto desta dicha dehesa están unas tierras en el lomo postrero do cabe las tierras que diien de Suerobaçe que estas dichas tierras no se an de sembrar syno quando se sembraren todos los dichos lomos como está acordado por la cibdad porque si se sembrasen sería en mucho daño de los ganados que andoviesen en la dehesa pero que cercando las dichas tierras con buenas cercas como los ganados no entrasen en ellas que las pueda sembrar a riesgo del que las sembrare sin llevar pena ni daño ni correr los ganados y esta dehesa de Tamaraçayte se a de, guardar hasta en fin de abril desde principio de octubre » (MORALES PADRÓN, F.: Ordenanzas del Consejo de Gran Canaria. 1531, Sevilla, 1974).
Fotografía del pintor Tomás Gómez Bosch (Fedac)
Hay que aclarar que la dehesa, como era la de Tamaraceite, era un terreno limítrofe al ejido dedicado al pasto de caballos y ganado de labor de los pobladores y a reses destinadas a las carnicerías. 

Quedaban convertidas en cotos, donde entraría el ganado permitido en épocas concretas. Cada año la Ciudad elegía una especie vigilantes que examinaban las dehesas, procuraban que los mojones estuvieran alzados, del aprovechamiento de los cañaverales y de las aguas. A dicho fin se elegían doce personas «buenas y honradas», vecinos de la Ciudad, que por parejas debían cada dos meses visitar las dehesas y comprobar su estado y la eficacia de los guardas.

Veinte años después tenemos otra referencia documental en la solicitud de data que hace Juan de Villanueva el 16 de diciembre de 1551, cuando dice: «... çinquenta hanegadas de tierras en Tamaraçeyte desde la cruz grande que esta sobre las cabezas de Tamaraçeyte e como dize el camino un barranquillo abaxo seco que e aguas vertientes de una parte e otra del dicho barranquillo a dar en el barranco grande do dizen Tamaraçayte que va desde el propio barranco al pozo de Guadarteme ...» (RONQUILLO, M. Y AZNAR VALLEJO, E.: Repartimientos de Gran Canaria, Las Palmas de GC, 1998).

Detalle del lugar en 1950 (unpaseoportamaraceite.blogspot.com)

Parece describir el que después será conocido como barranquillo de Jacomar, y más recientemente como barranco del Pumpeo, cuando tributa sus aguas al barranco de Tamaraceite tras superar Las Majadillas.

Aunque no se conocen referencias escritas del suceso aquí acontecido, si parece claro que el lugar del lomo de la Cruz sobre el que se asentó el camino real y después la carretera hacia Arucas, tiene al norte el barranquillo de Jacomar, está en el entorno de la antigua dehesa de Tamaraceite, ubicándolo al lado del camino real que va a la Ciudad y el lugarejo de Tamaraceite que no es otro que el después llamado Lugarejo de San Lorenzo por donde discurría el camino real hacia Teror.

Todo ello unido a la condición de "ovejero", parece inferirse que el asunto que dio lugar al topónimo está vinculado al aprovechamiento de la dehesa y los enfrentamientos que siglos atrás se dieron entre ganaderos y agricultores que usurpaban las tierras para su puesta en cultivo.

Localización (Espacios Naturales de Gran Canaria)