lunes, 23 de julio de 2012

NEGRO, PLAYA DEL (AGAETE)

Topónimo con el que se conoce una pequeña playa situada al norte de la playa de Guayedra y al sur del Lomo del Manco, lugar integrado en el conjunto arqueológico de Guayedra, dado que en la rampa que hay sobre la misma se encuentra el yacimiento conocido como "Los Concheros" donde todo el suelo se encuentra cubierto de restos de conchas que le dan un predominante color blanco.

Panorámica con "Los concheros" a la derecha (rinconesdecanarias-blogspot)
Los aborígenes canarios extraían alimentos del mar, como el pescado o el marisco, pero también materias primas con las que fabricar algunos utensilios: conchas, espinas, cantos rodados, etc. El mar cumplía una función importante dentro de las creencias religiosas de aquellos pobladores, pues pensaban que del mar venían las almas de sus antepasados, y por el mar salía y se ocultaba el astro que regía su vida y su sistema de creencias, el sol que según algunas crónicas llamaban "Magec".

Las conchas darían nombre a este peculiar tipo de yacimiento de Los concheros de la playa del Negro, topónimo que posiblemente recibe de la cercana cueva del mismo nombre, donde según los lugareños circuló una historia de que allí vivió un individuo de dicha raza en la llamada Cueva del Negro en el mismo lugar.
Detalle de Los Concheros (Patrinet)
El yacimiento arqueológico es una concentración de material en superficie asociada a restos de muros de piedra que podrían formar parte de alguna estructura enterrada, situada sobre los acantilados de la playa. Su origen aún no está del todo claro, pero la hipótesis más extendida es que eran lugares donde los aborígenes se reunían para tratar o consumir el marisco recolectado.

El marisqueo se llevaba a cabo durante todo el año y las especies recolectadas eran la lapa de pie negro, la lapa de pie blanco, el burgado y el mejillón. También se capturaban cangrejos, erizos y, probablemente, pulpos, aunque, obviamente, estos últimos no dejan rastros arqueológicos.

La pesca no suponía una dedicación especialmente significativa, pero tampoco era desconocida. La practicaban en las proximidades de la costa usando redes de junco, anzuelos de hueso y cuerno, o leche de cardón con la que aturdían a los peces previamente acorralados. No obstante, las crónicas de Marín de Cubas dan la versión de que «… era divertimento de nobles la pesca, y de pobres el ir a mariscar…».

Los antiguos isleños utilizaban las conchas de algunos de estos moluscos como ornamentos. Viera y Clavijo ilustra el caso al definir el bonete del jefe indígena de la isla de Lanzarote como una «Corona de pieles Caprinas esmaltadas de Conchas».



Localización (Espacios Naturales de Gran Canaria)

NEGRO, MONTAÑÓN (MOYA)

Actualización 15-abr-2016
Topónimo con el que se conoce el cono volcánico calificado como Monumento Natural situado en la Hoya de la Vieja, al naciente de la carretera Pinos de Gáldar-Cruce de Los Pechos (GC-150), cuya explosión pudo haber dado origen al Maipey de Valleseco sobre el que se proyectó.


Vista (Vinca Ecologistas en Acción)
El topónimo tiene su origen por el color dominante del sustrato al estar formado por una gran cantidad de "picón" volcánico, que es visible en su vertiente septentrional por la extracción que se permitió hasta los años sesenta del pasado siglo XX.

Siguiendo la antigua costumbre de llamar "arenas" al "picón volcánico", la encontramos mencionada como Montaña de las Arenas en la descripción de los linderos de la mitad de las 400 fanegadas que el aruquense Juan Mateo Trujillo fue comprando a distintos propietarios y familiares suyos en el siglo XVII: en 1619 al capitán Sebastián de Saavedra, en 1620 y 1622 a su padre Salvador Mateo de Armas, en 1623 a García de Espinosa y a su esposa Francisca de Armas, en 1624 a su tío Diego Mateo y en 1636 a Andrés Hernández, vecino de Moya.

Sus linderos eran los siguientes: «Por la parte de arriba la Montaña de las Arenas de la cumbre, por la parte de abajo la raya de la Montaña de Oramas que solía ser y por un lado tierras que fueron del capitán Miguel de Múxica, Alférez Maior que fue de esta isla, que al presente posee Francisco Rivero [en la actualidad, Capitán y Montaña del Capitán], y por la otra parte el lomo abajo desde la Caldera de los Pinos a dar sobre la Atalaya y por su seguimiento el lomo abajo hasta dar a las Masmorrillas de el monte» (CABALLERO MUJICA, F.: “Aspectos de la vida religiosa en Fontanales”, Anuario de Estudios Atlánticos, nº 26, 1980).

Detalle del Montañón (lovecanarias-com)
Se encuentra en un conjunto volcánico en el que se incluye también la Caldera de los Pinos, ya en el término municipal de Sta. María de Guía, dos geo-formas resultado de los últimos episodios volcánicos acaecidos en la isla con una edad aproximada de 3.075 años.

El Montañón tiene una superficie de 193,6 hectáreas totales y se localiza en el ámbito de cumbre. El manto de picón o piroclastos se extiende por toda esta área que fue muy afectada por la extracción de picón, a su vez está cubierta por una vegetación de pinar y retamal. En la ladera norte de la Caldera de los Pinos aún pueden apreciarse algunos ejemplares centenarios del Pino canario (Pinus canariensis).

Localización (Espacios Naturales de Gran Canaria)

domingo, 22 de julio de 2012

MURALLA DE LA CIUDAD (LAS PALMAS DE GC)

Topónimo con el que se conocen los restos de la antigua muralla de la Ciudad situados junto al Castillo de Mata, vestigios de lo que fueron las defensas levantas en el siglo XVI y siguientes.

La antigua Muralla o Muro del Real constituyó durante siglos, aparte de su función militar, el límite entre la zona urbana y la rural de la Ciudad, delimitando el perímetro interior que prácticamente quedó inalterado desde el siglo XVI hasta el XIX , englobando lo que eran los dos únicos barrios de Vegueta y Triana, y algunos de los arrabales que ascendían por las lomas de las montañas cercanas y que se conocen con el nombre genérico de Riscos, tomando estos últimos el nombre del santo bajo cuya advocación se encontraba la ermita en ellos edificada.
Muralla y cuevas del Provecho (Patrimonio Gran Canaria)
La pérdida de valor del sistema defensivo antiguo y el empuje que suponía el primer ensanche moderno de la Ciudad motivaron la desaparición casi total de la Muralla que se proyectaba por lo que hoy es la calle de Bravo Murillo, primero llamada Camino Nuevo. Antes de su desaparición todo lo que quedaba al norte de la misma era "fuera de la portada" expresión que los mayores aún utilizan. Las "portadas" eran cada una de las puertas antiguas de la Ciudad.
Camino Nuevo en 1900 (Da Luz Perestrello - Fedac)
La Ciudad fue durante siglos uno de los puntos estratégicos de la Corona Española en la ruta de las Indias, al mismo tiempo que era punto vital de la isla y del Archipiélago. Por eso no es de extrañar que el aspecto defensivo fuera una de las manifestaciones más importantes de su arquitectura desde la fundación. La construcción de sistemas defensivos fue preocupación constante del gobierno local y del reino.

Para defender la Ciudad de los ataques de flotas francesas y berberiscas, a mitad del siglo XVI Rodrigo Manrique de Acuña hizo construir las modestas defensas de Santa Catalina, San Telmo y San Pedro Mártir (San Cristóbal). Años después Pedro Rodríguez de Herrera inició la construcción del Castillo de Santa Ana.
 
Antes de 1578 el Gobernador Diego de Melgarejo edificó la primitiva muralla norte. A lo largo de los siglos la Ciudad, sobre todo después de la conocida invasión de los holandeses en 1599, se fue dotando de medios defensivos que la protegiesen tanto por mar como por tierra. La Ciudad se convirtió no solo en una ciudad fortificada, sino también amurallada, rasgo poco habitual en las ciudades canarias y que compartió con muy pocas localidades: Santa Cruz de Tenerife y Santa Cruz de La Palma.

Plano de Próspero Casola, finales s. XVI (Archivo de Simancas - Museo Canario)

Lo que hoy en día se conoce como Muralla de Las Palmas son los restos de la antigua muralla norte de la Ciudad, cuya finalidad principal era la defensiva.

La muralla primitiva partía desde el desaparecido Castillo de Santa Ana o Torre de Santa Ana, situado en la cercanía de la Ermita de San Telmo y el Charco de los Abades, junto al viejo Muelle de Las Palmas; continuaba hasta una puerta que por corresponder al barrio de Triana tomó este nombre, y luego se unía con la Casamata o Castillo de Mata para ascender después por el escarpe del risco hasta el Castillo de San Francisco o Castillo del Rey.
Cubelo o Castillo de Santa Ana (Pérez Ojeda L - Fedac)
Para su confección se emplearon piedra y argamasa, de pared lisa sin contrafuertes, ensanchándose suavemente hasta formar un plano inclinado con la base. En la cara interna y en su parte alta se extendía, a lo largo de toda ella, un amplio corredor o banqueta desde donde la tropa podría defenderla y atacar a su vez.

El "cubelo" o Torre de Santa Ana, fue construido en 1554 por necesidades militares en lo que se conocía entonces como el Charco de Los Abades. Debido a los ataques se reconstruyó dos veces en las dos décadas siguientes. Se concibió como el remate de la Muralla de Las Palmas por el norte de la ciudad. Actualmente no quedan restos de la torre.

En el año 1656 el maestro albañil Juan González se obliga a trabajar en la fortificación que se hace en la muralla de la portada, abriendo los cimientos y haciendo la pared de cuatro palmos y medio de ancho, todo a satisfacción del ingeniero militar Lope de Mendoza. Por cada tapia se le pagarían 294 maravedís.
Calle Bravo Murillo (el coleccionista de instantes)
Las Cuevas de Provecho son unas cuevas naturales y escavadas al pie de la Muralla y por encima del Castillo de Mata, en la rampa sur del barranquillo de Mata o de Las Rehoyas.

Dicen las crónicas de hace medio siglo que estaban «habitadas por gente miserable y de mala vida, donde tuvieron lugar francachelas nocturnas de las que suele salirse en no muy buen estado por lo que respecta a la integridad física del cuerpo». El topónimo tiene su origen en que sus moradores, por su proximidad al Castillo de Mata, al Castillo de Santa Ana y al Castillo de San Francisco, aprovechaban los sobrantes de las comidas de los soldados.

Localización (Espacios Naturales de Gran Canaria)


MUJERES, ROQUE DE LAS (TEJEDA)

Topónimo situado al sur de la Presa de Siberio o de Tifaracás y al norte de Montaña las Brujas donde algunos sitúan el despeñadero de dos mujeres aborígenes antes de caer cautivas de los castellanos.

En Ajódar, Tasarte, cuenta Viera y Clavijo que dos mujeres aborígenes, por no caer en manos de sus enemigos, corrieron intrépidamente hacia uno de aquellos precipicios y, arrojándose desde ellos, se hicieron mil pedazos.
Detalle de "Atis Tirma" de M. Bethencourt (ErKanario)
La crónica de Sedeño lo describe más ampliamente cuando dice «… Hay otro risco llamado El Salto de las Mujeres, y es que unos españoles siguiendo unas mujeres por unos cerros altos y despeñados, habiendo ya cogido algunas, iban en seguimiento de otra (debía ser noble) muy hermosa y de grandes bríos, y viéndose cercada de hombres sus enemigos, se arrojó por un risco abajo, y viniendo después su madre a socorrerla sabiendo su desesperación hizo ella lo mismo…».

Marín de Cubas lo narra como si de un guión cinematográfico se tratara: «… vieron salir de una cueba dos mugeres huiendo por sobre unos riscos, la una era madre algo anciana, y la otra su hija mui hermosa de mucho cabello, y rubio con unos faldellines de pieles y lo demas desnudo como en todas se via, estas viendo llegar a querer suvir el risco tras ellas, arrojaron tantas piedras que mataron a un soldado, y hirieron a muchos a la suvida del risco de Tirma, mas viendo la resistencia dos castellanos suvieron rodeando otro camino por unos andenes bien peligrosos y pudiendo la mas anciana huir y escaparse volvio sobre la mosa que se ponia en defenza y pareciendole imposible escapar de cautiverio desembolviole el cavello largo a la mosa y dandose dos bueltas al brazo derecho con el se arrojo del risco abajo traiendosela consigo se hisieron pedasos y oi llaman el Salto de las Mugeres. Hubo otras canarias que buscando leña fueron sentidas de castellanos, y tambien se derriscaron…».
Mapa de Ossavarry de 1806 (Juan Tous)
En el mapa de la isla elaborado por Joseph Ossavarry en 1806, se incluye el topónimo al sur del barranco de Guayedra. Este lugar, cuya ubicación exacta se ha perdido, unas fuentes lo sitúan próximo a Tirma y otras, próximo a Tasarte, debate que ya los propios cronistas de la Conquista sostenían. 
Casas viejas en Tifaracás (Infonortedigital-com)
Según las pesquisas etno-lingüísticas de Víctor Perera Mendoza, este lugar del roque de las Mujeres de Tifaracás tiene su propia leyenda narrada por un octogenario lugareño de Acusa llamado Juan Marco, que contaba que «... a dos mujeres le cayeron atrás y se enriscaron allí, una madre y una hija.
 

Eso me lo contó mi bisabuelo que otros se lo habían contado a él. Una se llamaba Maguay y también se sabía el nombre de la otra. Arriba del risco había una cueva, la Cueva de las Mujeres, y decían que algunos viejos subieron y que había un pino atravesado en la cueva y que estaba llena de cencerras de canarios…».


Localización (Espacios Naturales de Gran Canaria)

MUJERES, PLAYA (SAN BARTOLOMÉ DE TIRAJANA)

Topónimo con el que se conoce la playa situada al naciente de la playa de Meloneras y al poniente de la playa de Pedrazo y el Faro de Maspalomas, no conociéndose su origen.

No extrañaría que el origen del topónimo esté en los comportamientos sociales de los primeros decenios de la segunda mitad, cuando los primeros turistas llegaban al sur de la isla y de alguna forma descubrían para el isleño el disfrute de la "playa", que en una parte de la sociedad muy poco permisiva que obligaba a la segregación de género en su uso, de donde apartadas playas eran exclusivas para el baño "de mujeres". Igual ocurría con los curas y otros relegiosos que optaban por conservar "su intimidad" en playas apartadas.

Eran tiempos en que se dieron esos viejos puritanismos, cuya gran paradoja era que esos mismos maridos y novios que imponían tales "celosías", eran los primeros que frecuentaban las playas visitadas por las "suecas" luciendo aquellos atrevidos biquinis que comportaban "pecado mortal" para el cura del pueblo por decisión episcopal.


Antigua fotografía del yacimiento (Patrinet)
En un lugar cercano de la playa, en la punta y ladera de naciente se localiza un yacimiento aborigen que según la ficha arqueológica presenta una serie de alineaciones que indican la presencia de una estructura de medianas dimensiones, intuyéndose a duras penas una morfología exterior elíptica y la existencia de dependencias interiores.

Por las referencias antiguas que se tienen, hace algunos años se apreciaba claramente la planta cruciforme, pero al estar cerca del camino se ha perdido su desarrollo superficial, no siendo evaluables los daños que pudieran haber sufrido los muros presumiblemente enterrados.

Siguiendo el camino hacia la playa de la Arena, al poniente, se observan dos estructuras de morfología circular con muros anexos, cuyo aparejo y técnica constructiva se asemeja mucho a las construcciones prehispánicas. Los muros alcanzan el metro de anchura, mientras que la altura es de unos ochenta centimetros.

Se estima que era una estructura habitacional, uno de los numerosos asentamientos menores dependientes del poblado de El Pajar, en la bahía de Santa Águeda de Arguineguín.

El yacimiento en la actualidad (solactualidad-com)

Dado el crecimiento de la urbanización turística de toda esta zona conocida como "Meloneras" y encontrarse el yacimiento en el litoral próximo a un pequeño centro comercial con mucha afluencia, por donde discurre un paseo peatonal, en el año 2012 el área de Patrimonio del Cabildo realizó obras e instalaciones de protección y adecuación del espacio arqueológico, incluyendo paneles informativos en varios idiomas mejorando notablemente su conocimiento.



Localización (Espacios Naturales de Gran Canaria)